Hace ahora más de veinticinco años que una amiga mía del último año de Filología Hispánica me convenció (la verdad es que no le costó ningún trabajo) para sustituirla en una academia de Sevilla donde ella impartía clases de español como lengua segunda a estudiantes norteamericanos.

Durante más de dos años estuve como profesor  “sustituto” de los cinco profesores que allí trabajaban y aprendí a sobrevivir en ese ambiente ciertamente hostil porque a los alumnos no solía gustarles que su profesor faltara y entrara ningún novato como yo. Entonces descubrí lo importante que era el componente afectivo para suplir mi falta de preparación y formación especializada.

Ahora me piden que escriba siete consejos para aquellos que desean iniciarse en esta maravillosa aventura de enseñar español. Aquí van algunos consejos que a mí me funcionaron pero que no estoy seguro que funcione a todos.

1. Ama tu propia lengua y redescúbrela. Tu pasión por lo que enseñas se transmitirá irremediablemente y los alumnos te lo agradecerán. Debes empezar a sentir tu propia lengua bajo la perspectiva del que la escucha por primera vez. Agudiza el oído. Abre los ojos. Potencia todos tus sentidos y tendrás el mejor material para llevar a tus clases.

2. Fórmate. En la actualidad existen excelentes cursos, talleres, guías pedagógicas, investigaciones y recursos disponibles que intentan dar respuestas a las preguntas más frecuentes de los alumnos  y a las inseguridades irremediables de los profesores. Se trata de iniciar un camino que ya nunca tendrá fin.

3. Ponte en el lugar de tus alumnos. Así te sentirán más cercano, comprenderás sus dificultades, les exigirás cuanto puedan dar de sí, aprenderás con ellos, desarrollarás tu competencia intercultural imprescindible para tener ciertas garantías de éxito en la clase.

4. Comparte tu experiencia con los colegas. Un departamento donde reina el individualismo es un departamento condenado a un desarrollo efímero. Un departamento donde se intercambian las ideas favorece un entorno positivo de desarrollo profesional

5. tu mismo y acepta a los alumnos tal y como son. Esto creará un verdadero espacio de comunicación genuina. El mejor grupo siempre es el grupo que te toque impartir. Olvida los malos rollos y cárgate de energías positivas.

6. Experimenta y prueba La innovación y la creatividad serán los que te salven de la rutina y del síndrome del “profesor quemado”. Permite que los alumnos te sorprendan y que hagan muchas de las tareas tradicionalmente reservadas al profesor.

7. Reflexiona sobre tu propia experiencia. Empieza a construir tu propio portafolio de aprendizaje, acumulando evidencias que marquen hitos en tu quehacer profesional, proponiéndote nuevas metas de desarrollo, revisando tus creencias y definiendo tu propio estilo docente.

Si después de leer todo esto sigues interesado en ser profesor de español, no lo dudes y búscate un buen curso para empezar.

Antonio Orta

Responsable del departamento de español de Clic International House Sevilla

Antonio Orta es director del departamento de formación de profesores de Clic International House Sevilla. Licenciado en Filología Hispánica y Doctor en Lenguas Modernas y Español como Lengua Extranjera. Profesor colaborador en programas de posgrado de las universidades Pablo Olavide, Valencia y Barcelona. Coautor de Soy profesor/a. Aprender a enseñar de la editorial Edelsa y de La formación del profesorado de español: innovación y reto de la editorial Difusión.

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