Llegamos al final de esta serie de artículos dedicados a la autonomía de aprendizaje con dos aspectos estrechamente relacionados: motivación e íntima relación entre el currículum y las necesidades, intereses y estilos de aprendizaje de los alumnos.

Existe una amplia literatura dedicada al tema de la motivación del alumno en general, y de alumnos en la clase de ELE, en particular. Pero en esta ocasión me gustaría centrarme en las repercusiones que puede conllevar acostumbrar a los alumnos a controlar su propio aprendizaje. Por un lado, son ellos los que mejor saben qué y cómo aprenden. Por otro lado, esto comporta un esfuerzo y la adopción de nuevos roles por parte de los alumnos: todo un desafío.

Entramos, pues, en el campo del desarrollo competencial. Como cualquier competencia, se trata de movilizar conocimientos, destrezas y actitudes para la realización de una tarea en un contexto determinado. En nuestro caso, se trata del contexto particular del aula de español como lengua segunda o extranjera. Sin embargo, la historia del contexto académico general está inundada de intentos de trasvases de conocimientos, de escasa reflexión sobre estrategias de aprendizaje y de un componente actitudinal al albur de la personalidad de cada uno de los alumnos. Todo ello sin mencionar cómo los planes curriculares vienen predefinidos e impuestos y con frecuencia se produce una brecha entre lo que demandan los alumnos y lo que se trabaja en la clase.

Estas son algunas de las preguntas que tenemos que ser capaces de contestarnos previamente:

  1. ¿Estamos dispuestos los profesores a compartir gran parte de nuestras funciones tradicionales con los alumnos?
  2. ¿Cómo convencer a los alumnos de las bondades de autorregular su propio aprendizaje?
  3. ¿En qué medida podemos adaptar el currículo a las exigencias y preferencias de los alumnos?

Las respuestas están en la propia reflexión sobre lo que ocurre en el aula. No hay soluciones únicas sino ensayos y errores encaminados a mejorar de manera conjunta. Los alumnos nos ayudan a ser mejores docentes; nosotros los ayudamos a comprender mejor cómo funciona la lengua y cómo pueden aprender mejor y, entre ellos, ganan autonomía al tiempo que trabajan colaborativamente. Es un ciclo de motivación que se retroalimenta positivamente.

Pongamos un ejemplo práctico. Podemos crear un documento compartido donde los alumnos manifiesten en qué medida van consiguiendo los objetivos y asimilando los contenidos de aprendizaje.

Este sería el cuadro de objetivos comunicativos de un posible grupo de nivel B1.1. Los alumnos tienen dicho cuadro y pueden ir completándolo de manera que el profesor y ellos mismos vayan observando el proceso y tomando decisiones. Aquí va un posible ejemplo:

 

 

OBJETIVOS

Ya sé…  

Todavía no…

Necesito ayuda
Relatar experiencias

 

Frank (practico mucho con mi intercambio).

 

Louise  (aunque a veces no recuerdo la forma del indefinido irregular)

 

 

 

Lauren (necesito mucho tiempo para saber la forma correcta pero lo entiendo bien).

 

Domenica (cuando hablo pienso más en lo que quiero decir y uso poco el tiempo pasado)

 

Kerstin (¿puedes darme más ejercicios para hacer yo sola en casa?)

 

Rachael (tengo una memoria muy mala y no recuerdo ninguna forma. ¿Tenéis algún truco?).

 

Louise: Hola Rachel, mira este enlace: canción

 

Kim Hyo (tengo muchos problemas ¿Quién puede ayudarme?)

 

Kerstin: Hola Kim. Esta tarde voy a la sala de autoestudio. Si quieres podemos ir juntos.

 

Resumir un libro o una película
Recomendar y aconsejar
Transmitir mensajes

 

Formular hipótesis

 

Contar una anécdota

 

Hablar por teléfono

 

Expresar prohibición y permiso
Argumentar y debatir

 

Expresar obligatoriedad
Expresar impersonalidad
Dar instrucciones

 

Expresar emociones

 

Louise: ¿Podemos ver también algo de viajes por España?

Profesor:

Estupendo Louise. Lo podemos ver en la clase de recomendar y aconsejar.

 

 
 

 

Ya sabes: más que convencer de las ventajas de un cambio conviene experimentarlo.

Antonio Orta

Responsable del departamento de español de Clic International House Sevilla

Antonio Orta es director del departamento de formación de profesores de Clic International House Sevilla. Licenciado en Filología Hispánica y Doctor en Lenguas Modernas y Español como Lengua Extranjera. Profesor colaborador en programas de posgrado de las universidades Pablo Olavide, Valencia y Barcelona. Coautor de Soy profesor/a. Aprender a enseñar de la editorial Edelsa y de La formación del profesorado de español: innovación y reto de la editorial Difusión.

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