En el primero de los artículos dedicado a la autonomía de aprendizaje hablábamos de la importancia de que el alumno adoptara un papel activo y protagonista y, por otro lado, la necesidad de crear un modelo donde se fomentara la reflexión sobre sus experiencias de aprendizaje a través de la autoevaluación.
En esta ocasión nos centraremos en las vocales “u” de la infografía que representa el uso de estrategias metacognitivas y la “t” de la toma de decisiones a lo largo de todo el proceso de aprendizaje. Para ello, favorecer el pensamiento crítico en el aula resultará de vital importancia.
Paul y Elder (2003) ya definían al pensador crítico como aquel que:
…piensa críticamente tiene un propósito claro y una pregunta definida. Cuestiona la información, las conclusiones y los puntos de vista. Se empeña en ser claro, exacto, preciso y relevante. Busca profundizar con lógica e imparcialidad. Aplica estas destrezas cuando lee, escribe, habla y escucha al estudiar historia, ciencia, matemática, filosofía y las artes así como en su vida personal y profesional.
Muchos profesores se quejan de que sus alumnos quieren que “se les dé todo ya decidido y hecho”. Comentan que los alumnos piensan que pierden el tiempo con actividades para inferir el significado y el uso de las formas lingüísticas que les presentamos y que prefieren tener directamente la regla. Por otro lado, muchos alumnos parecen sorprenderse cuando el profesor les da la oportunidad de opinar acerca de la propia organización de la clase, del “qué” y el “cómo” desean aprender.
Intentar que los alumnos lleven a cabo un portafolio al compás de su aprendizaje es algo que muy pocos profesores parecen haber conseguido. El tiempo de clase se reserva mayoritariamente a la presentación y práctica de contenidos lingüísticos y al desarrollo integrado de las destrezas comunicativas. ¿Cuándo tenemos tiempo de desarrollar el pensamiento crítico de los alumnos para planificar, controlar y evaluar el desarrollo de su aprendizaje?
Aquí os detallo algunas ideas que podéis adaptar a vuestro particular contexto de aprendizaje y enseñanza:
- Plantea preguntas a los alumnos que supongan un cierto desafío o reto respecto al funcionamiento de la lengua. Por ejemplo, cuando enseñamos los presentes irregulares a un nivel A1 podemos comentar con ellos: Un niño pequeño dice en español “Mamá teno hambre” en lugar de “tengo”. ¿Cómo creéis que dice “Yo no sé”?
- Si un alumno te hace una pregunta respóndele siempre con otra pregunta para que siga pensando y descubra la respuesta:
Alumno: ¿El subjuntivo se usa mucho en español?
Profesor: ¿En qué situación comunicativa?
- Ejercita con tus alumnos la transferencia de información (interpretar o representar textos a través de imágenes, melodías, movimientos corporales…) Así, un profesor que ha trabajado en clase la diferencia entre “comeré” y “voy a comer” puede pedirles a los alumnos que se por pequeños grupos piensen en un dibujo que lo represente.
- Reparte a los alumnos 3 tarjetas de colores. La tarjeta de color verde significa “lo he entendido y lo puedo conseguir ya solo”, la tarjeta amarilla sería “No estoy muy seguro. Necesito alguna ayuda” y la roja “No he entendido nada. Me siento muy inseguro”. Al final de una actividad o de una unidad didáctica podemos pedir a los alumnos que levanten las tarjetas y vemos cómo van experimentando el progreso.
- Fomenta el trabajo colaborativo de los alumnos para resolver entre ellos sus dudas a través de un foro de autoayuda. El profesor no interviene pero le sirve para detectar sus necesidades y lo que han asimilado o no de las clases.
- Que busquen en internet modelos de textos donde aparezca lo que han aprendido en la clase. Así si buscamos “tenga cuidado” en el Corpus del español CREA aparecen 17 ocurrencias en sus cotextos:
Si usted se desplaza en su carro por el carril occidental de la calle 80 hacia Los Héroes, disminuya la velocidad y tenga cuidado al llegar a la carrera 29
- Antes de explicar algo nuevo en la clase pedirles a los alumnos que investiguen en internet, pregunten a algún compañero de nivel superior, a un intercambio, etc…
- Siéntate al final de la clase con los alumnos y discute, debate sobre lo aprendido en clase. Ej. Bueno, hoy hemos visto un uso nuevo del imperfecto. ¿Hay algo parecido en tu lengua? ¿Cómo podemos agrupar en un solo uso todo lo visto hasta ahora sobre el imperfecto?
En definitiva, fomentar el pensamiento crítico entre nuestros alumnos es mejorar los procesos de análisis e interpretación del funcionamiento de la lengua y del funcionamiento de sus estrategias de aprendizaje y, como consecuencia, de su autonomía.
Antonio Orta
Responsable del departamento de español de Clic International House Sevilla
Antonio Orta es director del departamento de formación de profesores de Clic International House Sevilla. Licenciado en Filología Hispánica y Doctor en Lenguas Modernas y Español como Lengua Extranjera. Profesor colaborador en programas de posgrado de las universidades Pablo Olavide, Valencia y Barcelona. Coautor de Soy profesor/a. Aprender a enseñar de la editorial Edelsa y de La formación del profesorado de español: innovación y reto de la editorial Difusión.
Si quieres, puedes leer otras contribuciones suyas en este blog.
This blog was… how do I say it? Relevant!! Finally I’ve found something that helped me.
Kudos!
Gracias, Edna. Muchas veces es cuestión de perspectiva:)
Me parece muy práctico el trabajo con las tarjetas de colores como manera de evaluar lo entendido. A veces sólo el hecho de expresar que no entienden les resulta complicado… Gracias, Antonio!
Sí, Patricia. además nos permite compartir visualmente los aciertos y las dudas:)
Es cierto lo que comentáis. Es una cuestión de empezar con pequeñas técnicas que vayan dando resultados concretos y no intentar cambiar loque ya hacemos bine y nos funciona.
Estoy de acuerdo Antonio, en la necesidad de hacer que el estudiante aprenda a pensar de una forma mas autónoma y crítica, aunque a veces se nos presenta la dificultad de llevarlo a la práctica, pues no estamos acostumbrados a esta forma de enseñar ni los estudiantes a esta forma de aprender . Por eso todas esas ideas que planteas en el artículo me parecen que nos pueden ser de gran ayuda para que hagamos poco a poco unas clases donde el aprendizaje sea cada vez más autónomo.
Muchas gracias.
Muy útil el artículo al dar ejemplos concretos de como podemos favorecer la autonomía del aprendizaje.A mí me parece interesante, y creo que funciona, lo de plantearles si hay algo parecido en su idioma. Casi nadie reflexiona sobre su propia lengua y cuando lo hacen se sorprenden al comprobar que sí existe una estructura o similar para expresar lo mismo, normalmente una vez hecha esa relación no olvidan lo aprendido.
Cierto, Irene. No solo se trata de favorecer la comprensión sino de estimular la memorización y recuperación de lo aprendido.
Estoy de acuerdo Luz, un artículo de gran interés para un tema tan esencial. No siempre sabemos cómo poner en práctica la teoría que ya sabemos y aquí he encontrado muchas ideas para ello ¡Muchas gracias!
Me parece un tema de importancia capital. Lo que más me gusta del artículo es la combinación que haces, Antonio, de la fundamentación teórica y la aplicación práctica.
Reflexión y acción son dos variables que han de ir siempre unidas:)