Escuelas de español en España ubicadas en Sevilla, Cádiz y Málaga.

Entrevistamos a Alberto Granados Román, profesor de español como Lengua Extranjera en Clic International House Sevilla durante los últimos seis años. Alberto se describe como una persona de gustos sencillos, a la que le gusta “tomar tapas con los amigos, hacer pequeños viajes, ver exposiciones y compartir el mayor tiempo posible con mis hijos”. Pero es además una persona perfeccionista, positiva y todo un apasionado a la hora de afrontar cada cosa que se propone. Recientemente ha vuelto de un viaje a Ruanda para colaborar con la ONG Museke España. Alberto nos ha cedido parte de su tiempo para hablarnos un poco de su experiencia.

– ¿Qué te ha llevado a realizar este viaje?

– Desde hace bastante tiempo he sentido la necesidad de poder aportar algo de mí a personas más desfavorecidas y tenía en la cabeza dos elementos importantes: Trabajar con niños, y que fuera en un país en vía de desarrollo. A través de la ONG Museke España he podido cumplir este sueño al cien por cien: Ruanda y niños desfavorecidos.

– ¿Antes de comenzar el viaje cómo pensabas que podía ser esta experiencia?

– Bajo mi punto de vista la experiencia que adquieres ante una realidad social que te es desconocida y de la que tanto tienes que aprender es lo bueno. Por otro lado, por muy abierta que lleves la mente a un país del tercer mundo, siempre te vas a ver sobrepasado ante todo lo que captas con los sentidos, especialmente para mí, todo lo relacionado con los más pequeños.

– ¿Ha coincidido tu vivencia con lo que imaginabas?

– A groso modo sí. Es cierto que cuando pisas suelo ruandés, la realidad supera tus pensamientos y todo lo que has leído. Pero iba abierto a recibir “shocks e impactos” de gran calibre.

Niños de Museke– ¿Cuál ha sido tu labor allí?  

– Principalmente dar clases  de español a los alumnos de Museke, así como a los profesores del centro. Por la tarde jugaba con los niños y realizamos visitas casas de familias que reciben alguna ayuda de la asociación para ver cuál es el día a día de las familias de “nuestros niños”. Forma parte del trabajo conjunto que la escuela realiza con la ONG. CLIC IH está volcado desde el inicio de la asociación, hace ahora una década, con los proyectos que Museke lleva a Ruanda, concretamente a Nemba. Principalmente el trabajo se ha llevado a cabo en esta aldea al norte de la capital.

– ¿Tenías algún objetivo personal durante tu estancia?

Tener la sensación que los conocimientos que intento proyectar sobre todos los niños y profesores de Museke dan sus frutos. Además, escribir un diario de mis sensaciones personales día a día según vayan apareciendo situaciones.

– ¿Has tenido experiencias similares en tu carrera profesional o en el ámbito personal?

No de esta índole, ni directamente yo, pero conozco un poco la realidad de América latina, concretamente de Guatemala porque mis hijos tienen sangre guatemalteca por su abuela y he podido trazar muchos paralelismos entre las necesidades a ambos lados del Atlántico.

– ¿Si tuvieras que destacar alguna cosa de lo que has vivido?

– Especialmente impactante es saber que nuestra presencia en momentos determinados ha servido para salvar de la malaria a una madre y a su hijo por unos 3 euros al cambio, al poder pagar su estancia en el hospital, medicamentos y análisis. A día de hoy, se recuperan poco a poco. Entonces llegas a una doble conclusión: Por una parte estás satisfecho de aportar tu granito de arena para que ambos se restablezcan y por otro lado te preguntas: ¿la vida de una persona puede costar 3 euros?

– ¿Y hay algo que pienses que estaría bien que se supiera de la situación allí?

– Se deberían saber muchas cosas, pero básicamente dos. Una, que a la mayoría de la sociedad ruandesa los servicios mínimos para llevar una vida digna no les llegan. Y dos, que todo lo que podamos aportar desde el primer mundo servirá para paliar un poquito sus necesidades más básicas, aunque sigo pensando que las mejores herramientas son dar educación para hacerlos lo más independientes posibles, o al menos, que sean capaces de decidir su futuro. Estoy convencido de que hay que, primero difundir para dar a conocer esta realidad social y segundo conociendo, poder actuar en consecuencia.

Comedor de Museke

– Sabemos que durante el viaje has recibido la ayuda de muchas personas ¿verdad?

– Sí, me gustaría agradecer la ayuda en todo momento de personas como: Carmen Gil, presidenta de Museke España. Ha sido fundamental en el viaje por varias razones. Primero porque es una mujer que proyecta en los demás una intensidad e ilusión que te contagia, y hace que este proyecto también sea tuyo. En segundo lugar por introducirme en las entrañas de la aldea y sus necesidades en todo momento. A parte de ella, también destacaría todo el equipo en general que ha estado allí conmigo porque me han hecho sentir como uno más desde el minuto cero.

– ¿Alguna cosa más que te gustaría añadir?

– El primer día de vuelta a Sevilla, me sentí desubicado. Todo era extraño o raro, como un “jet lag social”. Pasear por la ciudad, ver las tiendas, la ropa de las personas, los monumentos, la gente tomando tapas, etc. Entendí que había dado un salto enorme del tercer mundo al primer mundo, que no es solamente un escalón, sino un auténtico abismo. Por ello, me gustaría terminar diciendo que muchas de las cosas que nos sobran aquí, son vitales allí. Ojalá entre todos pensemos más en los “otros” para darles una mejor calidad de vida.