Unos consejos sencillos para no perder la motivación y sacar del aprendizaje de idiomas grandes momentos de placer

En España parece muy arraigada la idea de que aprender idiomas supone grandes esfuerzos y estudios muy áridos, como si de una cuestión simplemente memorística se tratara. Probablemente, este prejuicio proviene de la metodología que se ha utilizado en colegios y universidades  durante mucho tiempo para enseñar idiomas.

Por supuesto no hay nada mas lejos de la realidad: aprender idiomas con el método adecuado, en un ambiente favorable y con los compañeros indicados, es una experiencia amena y enriquecedora que da lugar a situaciones divertidas, genera emociones positivas y levanta la autoestima.

Para que esto suceda, deben darse cinco aspectos:

1- Entenderlo como una oportunidad de afirmación personal.

Se trata, sobre todo, de expresarse y ya se sabe que toda vía de expresión es vía de desarrollo y de afirmación personal. Aprender idiomas puede, por lo tanto, equipararse a aprender teatro o danza: una maravillosa oportunidad de manifestarse. Aprender un idiomas y practicarlo puede ser una estupenda tarea para aquellos a los que les cuesta expresarse.

2- Ante todo, desdramatizar los errores y las confusiones.

Errores y confusiones son muy a menudo cómicos. Desde los trabalenguas hasta los falsos amigos pasando por las gesticulaciones desesperadas tipo pictionary, son muchas las situaciones divertidas en el proceso de aprendizaje. Si te pones a pensar, aprender nuevos idiomas es como volver a la infancia y perpetrar los mismos errores tiernos y divertidos de lenguaje que todos hemos cometido de niños.

3- Pensar en los beneficios para la salud.

Sí, aprender idiomas es un excelente ejercicio para el cerebro. Al igual que el cuerpo, el cerebro necesita ejercitarse y le gustan los nuevos retos. Por cierto, se ha comprobado que la gente que habla varios idiomas tiene mejores defensas frente a la demencia senil e incluso esta más protegida a la hora de enfrentarse a enfermedades como el Alzheimer.

4- Multiplicarse como persona.

Hay una manera muy pragmática y matemática de mantener la motivación por aprender lenguas: cada idioma que hablamos nos multiplica. De hecho, reproduce nuestra capacidad de entendimiento, duplica nuestra sensibilidad cultural y dobla nuestra capacidad de crear, de aceptar y comprender las diferencias.

5- Vivir un subidón para la autoestima.

No hay duda, aprender nuevos idiomas es un reto, como puede serlo, por ejemplo, el montañismo. Una vez superadas las dificultades, llegar a la cima es la mayor de las recompensas. El que nunca ha tenido el placer y la emoción de crear su primera frase en otros idiomas o entender por primera vez a un nativo hablando en otra lengua no puede saber el inmenso placer emocional que proporciona. En serio, una autentico subidón para la autoestima.

Frederic Parrilla

Jefe de Marketing y subdirector, Clic IH, academia de inglés en Sevilla
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Frederic es subdirector y responsable del Marketing en CLIC donde trabaja desde el año 2007. Es licenciado en Lenguas Extranjeras por la Universidad de Toulouse y enseño francés como lenguas extranjeras varios años.

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