Al final, mi amiga Lola iba a llevar razón cuando decía que una de las mejores maneras de aprender la lengua del Támesis era quedar cada semana en tu casa con Madonna, Eric Clapton o John y sus chicos para ver algunos capítulos de la serie Little Britain.

Y es que, a pesar de mis clases de inglés tres días a la semana, algo me faltaba, algo quedaba atrás o se me caía por el camino. Necesitaba ese empujón que me hiciera subir un peldaño solamente, ese escalón que dividía como una delgada línea roja el tener una mochila llena sólo de estructuras gramaticales y vocabulario y otra donde, a parte de todo eso, pudiera entender y hacerme entender en inglés.

Fue entonces cuando decidí que no podía perder más el tiempo, que debía aprovechar ese interés que desde hacía años tenía por aprender este idioma y que era el momento de salir del atolladero lingüístico en el que me encontraba. Para ello, me basé en la imagen a través del cine y las series de TV y en la música de algunos grupos y solistas cuyas vocalizaciones me daban esperanzas para avanzar.

Empecé a ver películas en inglés con subtítulos en español y todo mi afán era “cazar” aquellas construcciones que conocía y escuchar cómo se pronunciaban. La buena de Lola, llevaba razón, iba a estar más pendiente de los subtítulos que de cualquier otra cosa y mi avance era muy, muy pequeño. Por ello, seguí de nuevo su consejo y me lancé a ver películas que me atraían como “Notting Hill”, “The Wizard of OZ” o “Grease” donde los diálogos y los subtítulos eran en la lengua de Shakespeare y mi oído empezó a comprender que otro mundo alejado de la rigidez auditiva era posible.

A continuación, me envalentoné y empecé a ver capítulos de tres series que mi amiga me había recomendado:

“Little Britain”

La primera de ellas fue divertida y nada pesada porque realmente eran mini capítulos de 30 minutos donde se utilizaba principalmente un lenguaje coloquial.

 

“How I met your mother”

La segunda de este trío, me gustó porque hablaban con un inglés norteamericano muy claro dentro de las escenas de cotidianeidad de un grupo de amigos en Nueva York.

 

“Friends”

Por último, la serie “Friends” fue bastante clarificadora pues sus diálogos son más pausados y sus chistes sencillos, por lo que la comprensión del idioma fue mejor.

 

Este avance lingüístico, me hizo sumergirme en la música y para ello, os recomendaría esta web: ESL Lounge pues os aseguro, que podréis tener una variedad importante de artistas y canciones donde practicar diferentes elementos lingüísticos. Quedé con Madonna, aunque no me fue especialmente bien y por ello cambié a verme (escuchar) con Tina Turner para practicar comparatives & superlatives , Eric Clapton y aprender el Second Conditional con la canción “Tears in Heaven”  y los míticos e inimitables músicos de Liverpool, éstos últimos siempre una apuesta segura, con los que practiqué por ejemplo el past simple.

Al final he subido ese escalón que necesitaba. No dudo en la relevancia de un profesor que te enseñe, explique, dirija y corrija en tu día a día, pero si tienes verdadero interés por aprender inglés y estás lleno de ilusión y voluntad, éstas te llevarán hasta ese salto que necesitas, y todo ello, a través del cine, las series de TV y la música. Te animo a que pruebes.

Alberto Granados

Alberto Granados

Responsable de librería, CLIC IH Sevilla

Alberto trabaja en el departamento de Librería CLIC IH vendiendo y asesorando sobre métodos, lecturas y material complementario en distintas lenguas. Es licenciado en Historia del Arte, en Antropología Social y Cultural, realizó un Máster en Dirección de Marketing y Comunicación y ha escrito varios artículos relacionados con el Patrimonio Cultural. Adora viajar, hacer deporte y practicar inglés.

Si quieres, puedes leer otras contribuciones suyas en este blog.