¿Dónde? ¿En Rusia? ¿Trabajar como profesor de español en Rusia? ¡Estás de broma!

Probablemente esta sería tu respuesta a cualquier amigo que te mencionara que iba a Rusia a enseñar español. Un país frío, misterioso, envuelto en estereotipos severos, y que vive según sus propios leyes, que un español termófilo es incapaz de comprender. Pues te aconsejo que no saques conclusiones precipitadas.

No son muchos los países que han sufrido tantos cambios en tan poco tiempo como Rusia. De un aislamiento total en la época soviética ha pasado a ser un país que está absorbiendo con avidez las ventajas de la movilidad y de los negocios internacionales. Este cambio ha despertado un gran interés sobre las lenguas extranjeras y sobre el español en particular.

Demanda del español

La demanda de la lengua española en Rusia ha aumentado considerablemente durante los últimos diez años. El español se ha convertido en el tercer idioma más estudiado, después del inglés y el alemán debido a las conexiones comerciales con América Latina y al turismo con España. Según la OMT 1,6 millones de turistas rusos vienen de vacaciones a España anualmente. Más de sesenta y cinco mil personas son propietarias de segundas residencias en la Costa del Sol.

Los rusos aprenden español en universidades, institutos de secundaria, academias de idiomas y con tutores privados. En las universidades estatales las clases de español se imparten por igual como la segunda o incluso como la primera lengua extranjera.

En Moscú y San Petersburgo hay varios centros de secundaria especializados en la enseñanza en español. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España en colaboración con el Ministerio de Educación de la Federación Rusa, lleva a cabo un programa de secciones bilingües es estas escuelas. Al graduarse, los alumnos obtienen un título doble ruso-español.

En general, los rusos están bien informados sobre el examen DELE. Aunque el Instituto Cervantes está presente sólo en Moscú, los centros examinadores se encuentran en dieciséis ciudades. Y cada año más y más candidatos rusos se presentan ante la comisión para sacar el deseado “apto”.

Experiencia o dinero. ¿Qué ganamos?

La remuneración por la labor de profesor depende mucho de la zona y del programa en los que aterrice el profesor extranjero. Moscú y San Petersburgo siguen siendo las ciudades con el potencial económico más alto. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que la vida en estas dos ciudades es mucho más cara que en otras provincias y, a veces, la decisión económicamente más madura es optar por un puesto de trabajo en una ciudad grande que no sea una capital, como Astracán, Perm, Ekaterimburgo, Kazán, Novosibirsk, o Vladivostok.

Habitualmente el pago se realiza por horas lectivas impartidas. Las clases en las universidades normalmente se pagan mejor que las horas en colegios o academias. Una opción muy interesante es la de dar clases privadas. Ser nativo es una ventaja indiscutible, ya que los precios de sesiones privadas varían entre 25 y 50 € por hora, tres veces más caro que con profesores rusos.

Como experiencia, trabajar dando clases de español en Rusia te parecerá una vivencia mucho más rica y diversa de lo que puedas imaginar.

Diversidad

Probablemente, te sorprenderá que en el país de la congelación perpetua existan lugares en los que la gente ni siquiera sabe lo que es la nieve y la temperatura en verano puede llegar hasta los 40 grados.

Al ser un país geográficamente tan extendido, Rusia ofrece mucho más que los tópicos cotidianos. El águila bicéfala, su escudo nacional, es un símbolo de variedad, de su naturaleza dual y de la orientación del país tanto a este como a oeste. Un país que cuenta con once zonas horarias (lo que significa que el año nuevo llega a Vladivostok ocho horas antes que a Kaliningrado) y que acoge a más de 180 etnias.

La famosa movilidad europea a veces no deja salir de los márgenes e impide descubrimiento de otros destinos y mercados posibles. ¿Cuántas personas conoces que han estado, estudiado o trabajado en Francia, Inglaterra u Holanda? Seguro que bastantes. ¿Y en Rusia?

El perfil del estudiante

El perfil del estudiante ha cambiado mucho desde la época soviética, cuando la lengua extranjera era sólo una asignatura, cuya única meta era aprobar el examen. Todas las metodologías universitarias fueron pensadas con la intención de que nadie fuera capaz de comunicar en esa lengua. Quizás por eso hoy la estrategia de marketing de las academias de idiomas más común y que aparece siempre en su reclamo publicitario es el del “método comunicativo”.

La moda, el fetiche o el deseo de los padres de que sus hijos lleguen a lo que ellos no pudieron alcanzar, hace que los últimos empiecen a aprender idiomas desde muy pequeños.

¡Aprender ruso es real!

Enseñar en Rusia es también la oportunidad de aprender la lengua eslava más hablada del planeta. El ruso es la lengua materna para 164 millones de personas y la segunda lengua para otros 114 millones. Al mismo tiempo es la lengua oficial en cuatro países y también es uno de los idomas oficiales en la ONU. En cuanto a la estructura, el ruso se asemeja al español mucho más de lo en un principio parece. Un idioma flexivo transmite el significado generalmente a través de las formas verbales. Los sustantivos y adjetivos cuentan con categorías de género y número. Son cosas que hacen la lógica de un idioma más clara. Si te acostumbras al cirílico antes de partir, el aprendizaje irá más rápido.

En el mundo moderno el concepto “extranjero” ha adquirido varios niveles. Si existiera la unidad de medida del grado de “extranjería”, Alemania, Rusia, China y Portugal en relación a España tendrían índices diferentes. La enseñanza de un idioma siempre es un proceso recíproco. Al ofrecer su conocimiento de un idioma, el profesor aprende a cambio una forma de ver, pensar y enseñar nueva y como consecuencia obtiene ventajas para su carrera profesional. Para obtener una experiencia realmente distinta hay que descubrir tierras desconocidas.

Dasha Polygalova
Miembro del departamento web, CLIC IH Sevilla

Dasha es la coordinadora de Marketing para le departamento de español en CLIC. Es licenciada en filología rusa por la Universidad Lenin de Kazán y trabaja en CLIC desde el año 2013.

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