Los globos nos han acompañado durante la infancia y evocan los mejores recuerdos para la mayoría de los seres humanos, no importa la edad, la condición social ni el nivel cultural. Sus colores, sus diferentes tamaños, su capacidad de flotar y de ser manipulados hasta incluso producir sonidos y explotar, pueden llegar a ser un excelente recurso para presentar y practicar lengua.

Llenar la gramática de color y facilitar el aprendizaje de los contenidos lingüísticos más abstractos puede ser una excelente manera de crear un clima afectivo y efectivo de aprendizaje.

Hagamos un rápido recorrido por una planificación de clases al uso:

Actividad de precalentamiento

Tras llenar cada alumno un globo, lo lanzan al aire y cogen uno al azar. Deben escribir en el globo palabras o expresiones que se relacionan con ese color (ponerse rojo, un chiste verde, lo ve todo de color de rosa…). Se vuelven a lanzar al aire los globos y se siguen completando con más palabras o expresiones.

Presentación de nuevo lenguaje

El profesor pide a los alumnos que coloquen los globos en distintas partes de la clase y que intenten memorizar dónde están colocados (para memorizarlo se puede hacer una foto con el móvil). Les pide que salgan de la clase 1 minuto o cierren los ojos y cambia los globos de lugar.

Ahora deben intentar recordar dónde estaban antes. Así presenta la diferencia entre lo que antes era de una forma y ahora es distinto (el globo verde que está bajo la mesa antes estaba sobre esa silla; había un globo en la papelera pero no recuerdo de qué color era…). Si tienen dudas, siempre pueden recurrir a la foto.

Actividad de práctica centrada en la precisión

Los alumnos escriben en un globo un verbo en imperfecto, lo lanzan al aire, eligen un globo y deben de usarlo para hacer mímica y que los demás descubran el verbo en imperfecto escrito (si aparece el verbo “comía” pueden simular que el globo es una cuchara y come con ella…).

Actividad de práctica centrada en la comunicación

Dibujamos la cara de un personaje famoso de algún cuento tradicional o de alguna película de animación. Si no saben dibujar pueden poner el nombre (Pulgarcito, Superman, C-3PO). Deben explicar a la clase cómo era ese personaje, qué le gustaba, qué solía hacer, cómo andaba o hablaba y por qué lo han elegido. Los demás deben intentar adivinar de quién se trata.

Para que sea más interesante les pedimos que consulten en sus móviles o los ordenadores más información sobre el mismo: Era un androide de protocolo que tenía mucho miedo. Estaba diseñado para hacer las tareas domésticas. Dominaba seis millones de formas de comunicación. Aparecía siempre en todas las películas de la misma saga. Siempre iba acompañado por otro robot llamado R2-D2.

¿Qué más se te ocurre hacer a ti con globos?

Derechos de la imagen de este artículo: Christine Jackowski.

Antonio Orta

Responsable del departamento de español de Clic International House Sevilla

Antonio Orta es director del departamento de formación de profesores de Clic International House Sevilla. Licenciado en Filología Hispánica y Doctor en Lenguas Modernas y Español como Lengua Extranjera. Profesor colaborador en programas de posgrado de las universidades Pablo Olavide, Valencia y Barcelona. Coautor de Soy profesor/a. Aprender a enseñar de la editorial Edelsa y de La formación del profesorado de español: innovación y reto de la editorial Difusión.

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