Hoy os vengo a hablar de mi experiencia durante ocho meses como auxiliar de conversación (o así lo llaman) en el Reino Unido, concretamente yo he estado trabajando en Inglaterra. Intentaré en estas líneas daros una guía de cómo optar a este puesto y lo bueno y lo menos bueno que conlleva ser auxiliar, todo ello (y quiero dejarlo claro desde el principio) desde mi propia experiencia, que posiblemente sea diferente, o incluso muy diferente, a la de otros auxiliares en este u otros países –como así me consta de algunos–.

¿Cómo optar a un puesto de auxiliar de conversación?

La forma más conocida y codiciada, y quizás también la más difícil, es a través de las becas que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD), pero no es la única manera.

La convocatoria de auxiliares de conversación españoles en el extranjero del MECD suele abrirse a finales de cada año (entre finales de noviembre y principios de diciembre). La convocatoria oferta diferente número de puestos dependiendo de los países a los que se quiera optar, agrupados todos ellos en torno a cuatro lenguas: inglés, francés, italiano y alemán. Hay tanto destinos europeos como del resto del mundo. No dejan mucho tiempo –unos 15 días–  para preparar y entregar todo lo que piden, que es bastante, por lo que si es la primera vez que la solicitáis es recomendable andar rápido. Para el caso de Reino Unido no hay tantas plazas como solicitantes (muchísimos), por lo que, siendo realista, es bastante complicado conseguir una. Complicado pero no imposible, así que no desesperéis. Os preguntareis cuáles son los requisitos para solicitar esta beca: pues bien, lo primero es tener un título universitario (o ser estudiante de último curso) de Filología, Traducción o Magisterio (de la rama de idiomas, si no recuerdo mal y no lo han cambiado), una buena media en el expediente académico también ayuda y, además, cuantos más méritos tengáis relacionados con idiomas, másteres, formación en ELE o dinámica de grupos, mejor. Todo ello sumará una serie de puntos que os hará competir con el resto de candidatos. El proceso de selección es largo y a veces desesperante, pero no entraré a hablar ahora de eso porque podéis leer la convocatoria en el BOE, donde está todo muy bien explicado.

Otra forma de poder ser auxiliar de conversación es contactando directamente con los colegios del país (y zona) a los que queráis ir, viendo si tienen vacantes de auxiliar (language assistant) y ofreciéndoos como candidatos adjuntando vuestro CV, al que añadiría también una buena carta de motivación, o rellenando lo que ellos llaman application form, si la hubiera. Esto es posible al menos en Reino Unido, aunque creo que en algunos otros países también se puede hacer. Esta opción es quizás algo más engorrosa, porque hay que estar pendiente de las ofertas colgadas en algunos portales de empleo o directamente en las páginas –sección de vacancies– de los propios colegios (bastante frecuente en UK, por cierto). Así con todo, es otra posibilidad que está ahí.

¿Es oro todo lo que reluce?

Una vez hemos conseguido el puesto, en mi caso a través de la beca del Ministerio, y después de alegrarnos muchísimo, hay que esperar a tener un poco (más) de suerte. He de decir que la suerte en esta beca es un factor importantísimo, ya que influye mucho y puede determinar que tu experiencia sea una u otra completamente distinta.

Desgraciada y lógicamente, no podéis elegir el destino o el colegio a los que vais (ya sería pedir demasiado), sino que ambos os son asignados. Y aquí es donde hay que tener la verdadera suerte: si os toca un buen destino y un buen colegio puede ser una experiencia genial y maravillosa, si no es así pues puede que esa experiencia sea algo más mediocre. Este último ha sido mi caso, me asignaron una ciudad de lo peor de Inglaterra (aunque muy bien situada) y un colegio público que yo calificaría “del montón”. Llegué al Reino Unido con las expectativas muy altas y con muchas ganas de trabajar, de enseñar mi lengua y de evolucionar profesionalmente. ¿Lo he conseguido? Pues, sinceramente, no tanto como imaginaba y esperaba. Hay que tener en cuenta que se viene como auxiliar de conversación, no como profesor de la asignatura de español, así os evitareis algún que otro sentimiento de frustración e inutilidad. Aun así el trabajo que desempeñéis dependerá mucho del colegio y los profesores con los que trabajéis. En mi caso, he sido prácticamente un observador durante todo el curso, limitándome a mirar y a ayudar en clase cuando se me necesitaba y a tener sesiones individuales de conversación con los alumnos de bachillerato. En otros centros sé que puede llegar a ser muy distinto, pues conozco casos de compañeros que han trabajado solos con clases y pequeños grupos de diferentes cursos, como apoyo extra al profesor (que es como debería ser). El lado positivo es que es un trabajo cómodo, en el que no se trabajan demasiadas horas y que en términos generales está bien pagado –lo justo para (sobre)vivir en Inglaterra–.

Además de eso, el sistema educativo de Inglaterra no es lo que me esperaba, ni tampoco lo ha sido su metodología para enseñar lenguas extranjeras ya que suele ser en inglés, tradicional y algo anticuada y aburrida. Obviamente esto no ayuda a que los alumnos –adolescentes, angloparlantes, y con cierto desdén por aprender otras lenguas– estén motivados e interesados por el español (o por el francés o alemán, realmente no importa el idioma). Por supuesto, siempre hay excepciones y podéis encontrar muy buenos estudiantes en todos los sentidos.

¿Hay que vivir esta experiencia?

La respuesta es: SIN DUDA. Yo puedo decir que he tenido suerte –sí esa misma que ya he mencionado varias veces más arriba–, incluso a pesar de que el ser auxiliar aquí no haya sido el trabajo de mi vida. Porque, aunque puede que finalmente todo no sea -o tal vez sí- como habíais soñado, solamente por salir de vuestro país, por vivir solos fuera durante un tiempo (si no lo habíais hecho antes), por conocer nuevos países y nuevas culturas, por hacer nuevos amigos (a los que os unirá un vínculo especial por estar en la misma situación, nada fácil en algunas ocasiones), por vivir nuevas experiencias y aventuras, por mejorar vuestro nivel del idioma en el que estás inmerso, por aprender de la gente que se cruzará en vuestro camino, por conoceros más a vosotros mismos (personal y profesionalmente) y por valorar cosas a las que quizás antes no le dierais tanta importancia, esta experiencia merece la pena ser vivida. Y esto es lo que yo me llevo de vuelta: una maleta llena de recuerdos, buenos momentos y grandes nuevos amigos.