Llegamos con este artículo al final de una serie de artículos dedicados a los tiempos de habla del profesor y de los alumnos y de cómo convertir el habla (unidireccional y planeado) en discurso (interaccional y genuino). (Enlace al artículo anterior)

Todo resulta coherente cuando el discurso del profesor sufre las debidas transformaciones para que el discurso entre los alumnos y de los alumnos con el profesor fluya. De nuevo, el esquema que proponemos a continuación nos ayuda a visualizar cuáles serían las modificaciones oportunas a introducir.

Tiempo de discurso para realizar las tareas y comunicar (TDTC)

Tiempo de habla para aprender (THA)

Tiempo de discurso para comunicar (TDC)

al mismo tiempo, mayor oportunidad de construir de forma conjunta el discurso, reaccionado ante las opiniones de los compañeros y reajustando el mensaje para incidir en el contenido genuino del mismo.

En segundo lugar, los alumnos podrán reflexionar de forma individual y conjunta a las preguntas del profesor acerca del funcionamiento de la lengua y de las estrategias que los compañeros movilizan para realizar las distintas actividades. Esto permitirá una vez más que sean ellos los que descubran las reglas y orienten sus reflexiones acerca de cómo aprenden y comunican mejor.

En cuanto al tiempo indispensable para realizar las tareas: entender y preguntar acerca de las intrucciones, negociar con los compañeros los papeles que cada uno deberá asumir, planificar como argumentar y justificar sus decisiones… todas estas producciones son, esencialmente, genuinas. Es decir, el tiempo que los alumnos dedican a organizar sus actividades colaborativamente es totalmente comunicativo, ya que se centran en una necesidad impuesta para resolver tareas y problemas en la lengua meta que están aprendiendo.

Tras todos estos artículos dedicados a los tiempos de habla, mejor dicho, del discurso de los alumnos y de los profesores debemos reflexionar acerca de:

  1. ¿qué hacemos normalmente en la clase?
  2. ¿qué pedimos que hagan nuestros alumnos?
  3. ¿cómo favorecer que ese tiempo sea rentable para el aprendizaje al mismo tiempo que para la comunicación?
  4. ¿qué plan de acción nos propondremos para empezar a ponerlo en marcha?

En esto, como en todo, no se trata de cambiar por completo nuestro estilo docente sino de tomar conciencia de la importancia de introducir pequeños cambios que nos podrán dar información suficiente para seguir transformando el aula en un verdadero espacio de aprendizaje y de comunicación.

Antonio Orta

Responsable del departamento de español de Clic International House Sevilla

Antonio Orta es director del departamento de formación de profesores de Clic International House Sevilla. Licenciado en Filología Hispánica y Doctor en Lenguas Modernas y Español como Lengua Extranjera. Profesor colaborador en programas de posgrado de las universidades Pablo Olavide, Valencia y Barcelona. Coautor de Soy profesor/a. Aprender a enseñar de la editorial Edelsa y de La formación del profesorado de español: innovación y reto de la editorial Difusión.

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