Durante las últimas décadas, el análisis de los errores de los aprendientes de una L2 ha arrojado luz sobre cómo se adquiere una lengua y ha dejado claro que el error no es eliminable del proceso de aprendizaje; al contrario, su presencia refleja los esfuerzos de nuestros estudiantes por reformular sus hipótesis.

El error es una manifestación del sistema lingüístico en evolución. Por tanto, la corrección debe ser entendida como un valioso instrumento para potenciar el proceso de aprendizaje de una L2, pues a través de ella, los alumnos tienen la oportunidad de reformular y de confirmar las reglas de su interlengua.

Los errores de nuestros alumnos son un instrumento importantísimo para los profesores que quieren ayudar a sus alumnos en el proceso de aprendizaje y adquisición de la L2. Nos dan pistas sobre su nivel de interlengua: qué sabe el alumno sobre la lengua que está aprendiendo y dónde está en relación a los objetivos correspondientes a su nivel.

Asimismo, los errores son muy valiosos para nuestros estudiantes, dado que proporcionan una ocasión ideal para focalizar los aspectos formales de la lengua a partir de un feedback reactivo que ayuda a nuestros estudiantes a decir adecuadamente lo que ellos mismos querían expresar.

No obstante, esto no significa que haya que corregirlo todo. A continuación te ofrecemos algunos consejos para hacer más efectiva la corrección en el aula:

1. Acepta la utilidad de la corrección en el aula, pero ten paciencia, pues sería un error pensar que, tras la reparación, se produce automáticamente aprendizaje.

2. Sé tolerante y selecciona en función de varios criterios, como el nivel de interlengua de los estudiantes, el objetivo de la actividad o la naturaleza o gravedad del error (los errores de tipo pragmático o cultural son importantes, dado que se corre el riesgo de que se genere una percepción negativa de las personas que aprenden una lengua).

3. Adapta la corrección al nivel de competencia lingüística y comunicativa de tus alumnos. Recuerda que no merece la pena detenerse a analizar aspectos de la lengua que el alumno todavía no conoce.

4. Varía las técnicas de corrección y adáptalas al objetivo de la actividad que se está realizando. Si estamos haciendo una actividad centrada en la precisión, corrige de la forma más inmediata posible, pero trata de favorecer la autocorrección. Utiliza técnicas diversas como la variación del tono de la voz, los dedos, etc. para ubicar el error y dar pistas que ayuden a los estudiantes a reconocer el error y poder repararlo por sí mismos. En este tipo de actividades, corrige solo los errores relacionados con el objetivo de la clase.

5. Si se produce un error durante una interacción oral entre el profesor y un alumno, intenta no interrumpir su discurso; retoma la parte de la producción en la que se produjo el error, reformúlala de forma correcta y trata de que la conversación siga su curso con naturalidad.

6. En algunos casos detectamos que la producción de un estudiante, si bien no va contra la norma, no es del todo adecuada, puesto que está diciendo algo diferente a lo que realmente quiere decir. En casos como este, trata de que el alumno reflexione sobre lo que acaba de decir y dale la oportunidad de reformular sus palabras.

7. Si se trata de una actividad comunicativa de producción oral entre los estudiantes, procura no interrumpir a menos que sea absolutamente necesario (por ejemplo, si el error dificulta o hace imposible la comunicación). Toma nota de los errores (tanto de los que están relacionados con el objetivo de la clase como de aquellos que afectan a otros aspectos de la lengua ya tratados en el aula) y haz una corrección al final de la actividad.

8. Al escribir las frases en la pizarra, recuerda contextualizar bien, no escribas el error aisladamente, sino dentro del intercambio en el que se produjo.

Créditos de la imagen de este artículo: Clic International House.

José Luis Álvarez Cavanillas

Profesor de español y formador de profesores , CLIC IH Sevilla

Licenciado en Filosofía y Máster de ELE por la universidad de Barcelona. Formador de profesores y profesor en el máster de ELE de la universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Autor de materiales didácticos para formacionele.com.

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